
Siglo XIX. Los métodos tradicionales de pago (típicos del siglo XVIII) empezaron a ser insuficientes y cada vez era mas necesario implantar un nuevo sistema que permitiera desarrollar la actividad económica e impulsar los intercambios con el exterior.
A lo largo de la historia, fueron muchos los bienes utilizados como medio de pago (denominado sistema de trueque) pero las características de éstos dificultaban los intercambios, pues no siempre podías conseguir lo que deseabas a cambio de lo que tenías. Así, se evidenció la necesidad de la moneda: portátil, divisible, permanente, difícil de falsificar y, por supuesto, aceptada por todos ya que podía ser convertida a oro, y eso le daba su valor.
Durante mucho tiempo, el valor nominal de la moneda coincidía perfectamente con su valor real pero, entre 1871 i 1914, se ideó un nuevo sistema que consistía en valorar la moneda en relación a algún tipo de metal. De esta manera, clasificaron los sistemas monetarios según monometálicos (un único patrón, oro o plata) o bimetálicos (moneda valorada tanto en oro como en plata).
Cabe destacar, pero, que rápido se abandonaron los patrones plata en ambos sistemas puesto que se abarató mucho este tipo de metal y condujo a una no-credibilidad de la moneda. Por esta razón se pasó al denominado patrón oro, donde el valor de la moneda quedaba respaldado por el valor que el oro tenía en sí mismo.
Los sistemas que quisieran unirse a este tipo de patrón debían tener libertad de circulación en el comercio, convertibilidad total de la moneda a oro o viceversa y una fuerza liberalizadora ilimitada para asegurar los pagos con la moneda patrón.
En mi opinión, el patrón oro fue una solución en su momento para incrementar la actividad económica y aumentar los intercambios exteriores, pero no me parece un sistema homogenio ni mucho menos global, puesto que el patrón oro se basa en las reservas de oro de las que disponga cada país y es sabido por todos que los recursos no están distribuidos de manera equitativa. Por lo tanto, mediante este sistema, se crean desigualdades internacionales, favoreciendo siempre a los países que dispongan de más reservas en vez de favorecer a los países que más necesiten estabilizarse en un mundo donde la competitividad comercial es necesaria para la evolución del país.
A lo largo de la historia, fueron muchos los bienes utilizados como medio de pago (denominado sistema de trueque) pero las características de éstos dificultaban los intercambios, pues no siempre podías conseguir lo que deseabas a cambio de lo que tenías. Así, se evidenció la necesidad de la moneda: portátil, divisible, permanente, difícil de falsificar y, por supuesto, aceptada por todos ya que podía ser convertida a oro, y eso le daba su valor.
Durante mucho tiempo, el valor nominal de la moneda coincidía perfectamente con su valor real pero, entre 1871 i 1914, se ideó un nuevo sistema que consistía en valorar la moneda en relación a algún tipo de metal. De esta manera, clasificaron los sistemas monetarios según monometálicos (un único patrón, oro o plata) o bimetálicos (moneda valorada tanto en oro como en plata).
Cabe destacar, pero, que rápido se abandonaron los patrones plata en ambos sistemas puesto que se abarató mucho este tipo de metal y condujo a una no-credibilidad de la moneda. Por esta razón se pasó al denominado patrón oro, donde el valor de la moneda quedaba respaldado por el valor que el oro tenía en sí mismo.
Los sistemas que quisieran unirse a este tipo de patrón debían tener libertad de circulación en el comercio, convertibilidad total de la moneda a oro o viceversa y una fuerza liberalizadora ilimitada para asegurar los pagos con la moneda patrón.
En mi opinión, el patrón oro fue una solución en su momento para incrementar la actividad económica y aumentar los intercambios exteriores, pero no me parece un sistema homogenio ni mucho menos global, puesto que el patrón oro se basa en las reservas de oro de las que disponga cada país y es sabido por todos que los recursos no están distribuidos de manera equitativa. Por lo tanto, mediante este sistema, se crean desigualdades internacionales, favoreciendo siempre a los países que dispongan de más reservas en vez de favorecer a los países que más necesiten estabilizarse en un mundo donde la competitividad comercial es necesaria para la evolución del país.

No hay comentarios:
Publicar un comentario