Con las revueltas del campesinado, fue cada vez más difícil asegurar la recaudación de rentas e impuestos cosa que provocó la decadencia de las ciudades. El resurgimiento de éstas se debe a factores económicos (crecimiento de la producción, mejoras agrarias...) y demográficos (aumento de la población rural que emigra a las ciudades) y con ellas surge una verdadera revolución industrial en el siglo XII debida, aparte de los factores ya anotados, a mejoras de organización, producción y, sobretodo, un know-how en el sector de los transportes. Hay que destacar también la aparición de la banca y los créditos.
Con esta revolución comercial, se pasará de una economía basada en el trueque y en el comercio interior a un comercio a escala global que favorecerá al sistema capitalista. Con el descubrimiento de América y la India, Europa consigue la primacía al comerciar con productos adquiridos de otros continentes.
En cuanto a la producción podemos destacar el denominado "putting out system", que consiste en la división del trabajo entre la ciudad y el campo, la deslocalización de las industrias hacia el campo, por disponibilidad de primeras materias entre otras causas, o la protoindustrialización.
En este tema podemos ver claramente la importancia que tiene el comercio para el avance de la economía, tal y como pasa actualmente. La revolución científica fue muy importante para avanzar en el comercio y aún hoy se siguen buscando nuevas tecnologías para mejorar los rendimientos nacionales y ser más competitivos a escala global.
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